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Apuesta arriesgada
Con una carrera consolidada en el cine, María Valverde no tenía la necesidad de jugarse su prestigio en la televisión. Podría haber elegido otro proyecto e incluso haberse marchado a probar suerte a Hollywood, pero es una actriz de desafíos y con 'La fuga', la ambiciosa ficción de Telecinco y BocaBoca, ha vuelto a demostrarlo. “Protagonizar una serie es como jugar a la lotería porque la audiencia es muy caprichosa, pero me encontraba en un momento de mi vida en que tenía la necesidad de ponerme a prueba”.
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Actriz precoz
Una actitud valiente, que no resulta nueva. Desde su estreno en la gran pantalla con la película 'La flaqueza del bolchevique', de Manuel Martín Cuenca, que le valió el Goya a la Mejor Actriz Revelación en 2004, no ha dejado de arriesgar. En 'Melissa P.', por ejemplo, un filme que rodó en Italia a los 17 años, interpretaba a una adolescente siciliana que se iniciaba en el sexo: “No me da miedo ningún papel, por peliagudo que pueda resultar el tema. Cuando estoy convencida, soy consecuente y voy hasta el final”.
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Virtudes y defectos
Por eso se ha volcado con Anna, su personaje en 'La fuga'. “Lo que busca es violentar al espectador, agitarlo. Nunca me habían ofrecido alto tan radical”, revela. Se trata de una joven, en apariencia frágil, que se convierte en funcionaria de prisiones para rescatar a su marido, confinado en una cárcel de máxima seguridad, en mitad del océano, que antes fue una plataforma petrolífera: “Anna es una mujer de las de antes, de esas que esperaban a sus maridos cuando se iban a la guerra. La diferencia es que ella al final vence sus miedos y va a buscarlo. Es decidida, pero también arrastra inseguridades que ha de esconder. Esa dualidad es lo que me apetecía explorar”.
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Cambios en el guión
Interpretar a un mujer que miente continuamente la ha desgastado mucho psicológicamente. “Finge todo el tiempo y es como una ficción dentro de la ficción. ¡Resulta agotador!”. Además, ha tenido que adaptarse a los cambios en el guión. Manuel Villanueva, el director de contenidos de Mediaset España, lo reconoció en la presentación: “Para llegar hasta aquí, hemos tenido que pasar algunos ‘rubicones’”. Aun así, María le quita importancia a las dificultades y se queda con lo bueno: “No es para tanto… Los personajes han sufrido algún retoque, pero tampoco cambios drásticos. Solo se repitieron algunas secuencias del primer capítulo, pero nunca hemos parado. El trabajo con los directores Antonio Hernández, Vicente Peñarrocha, Koldo Serra y Pau Freixas ha sido maravilloso”.
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La opinión de sus abuelos
Lo que sí ha necesitado es prepararse físicamente para meterse en la piel de Anna. Algunas escenas de acción son muy exigentes y su papel la ha obligado incluso a aprender artes marciales. “Recibí algunas clases de boxeo, muay thai y taekwondo –explica–. Las peleas son espectaculares y eso ha hecho que la grabación fuera más divertida. Hemos disfrutado como niños”. La secuencias de sexo tampoco son un obstáculo: “Lo esencial es estar a gusto con el equipo. En el fondo, son como una coreografía; si te sales de plano, ya no vale la toma. Está todo medido. Mis abuelos, por cierto, dicen que hago muy bien el amor en la pantalla”.
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Cine y televisión
En cuanto al ritmo de trabajo de la televisión, reconoce que no tienen nada que ver con el del cine. “Es frenético y ha sido un poco heavy metal. Desde julio hasta enero solo he tenido tres días de vacaciones, pero estoy encantada. Mi estreno en el medio no ha podido ser mejor. Me he encontrado cosas que pensaba que sería incapaz de hacer”. Además, ha podido compaginarlo con el rodaje de 'Tengo ganas de ti', la esperada continuación de 'Tres metros sobre el cielo', donde coincide con su novio, Mario Casas: “Ha sido duro y difícil porque vivía entre Madrid y Barcelona, pero tengo 24 años y me sobran fuerzas y energías para soportarlo”.
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Actriz comprometida
'La fuga' ha arrancado con fuerza y se mantiene firme en la noche de los miércoles, con cerca de dos millones y medio de espectadores. “A la gente le está gustando porque la trama va más allá de la historia de amor entre Aitor y yo. También se plantean temas como los abusos de los gobiernos y los conflictos sociales”, explica. Aunque en este sentido, María prefiere no pronunciarse: “Estos asuntos me inquietan, como a todo el mundo, pero soy una persona pública y tengo que tener mucho cuidado con lo que digo, es una cuestión de responsabilidad. Hay que estar muy bien informada para no meter la pata, aunque también sé que si algún día tengo que mojarme, lo haré sin problemas”.
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Pendiente de estrenar
En la interpretación no se lo piensa tanto y le encanta lanzarse a lo desconocido: “Desde que empecé a los 14 años, siempre me han aconsejado que no me ponga límites, que arriesgue. Entiendo esta profesión como un juego y, si lo hago mal, lo peor que me puede pasar es que un director no vuelva a llamarme”. Por suerte, a ella le sucede todo lo contrario, los cineastas se la rifan dentro y fuera de España, y tiene tres títulos a punto de estrenar: la mencionada 'Tengo ganas de ti', de Fernando González Molina; 'La mula', de Michael Radford, también con Mario Casas, y 'A puerta fría', de Xavi Puebla, con Nick Nolte y Antonio Dechent, sobre el fracaso y los abusos en el mundo laboral en el que interpreta a una azafata que ejerce de traductora.
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Ganadora de un Goya
Esta niña prodigio del cine español, que nació el 27 de marzo de 1987 en el madrileño barrio de Carabanchel, sorprende por su madurez: “Al empezar tan joven, tuve que espabilar a marchas forzadas, pero no me quejo, fue mi elección”. Aunque es cierto que lo de ser actriz comenzó como una afición: “Daba clases de teatro porque me gustaba y empecé con los castings, pero sin presiones. Hasta que Martín Cuenca se fijó en mí, me dieron el Goya y todo se precipitó…”.
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Trabajo previo
Metódica y perfeccionista, prepara cada papel con la precisión de un cirujano: “No soy obsesiva, pero sí muy disciplinada, no me gusta dejar nada al azar. Procuro documentarme bien y trabajo cada rasgo de mis personajes al detalle”. Aunque se deja aconsejar y, a veces, le llega la inspiración de quienes la rodean. En 'La mujer del anarquista', de Peter Sehr y Marie Noëlle, por ejemplo, utilizó a su abuela como modelo: “Encarnaba a una mujer de unos 30 años que, durante la Guerra Civil, sufrió los bombardeos en Madrid y el desarraigo del exilio en Francia. Charlé con ella días enteros para entender y recrear la época. Poco a poco, fui incorporando gestos, miradas…”.
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Su relación con los hombres
Otra de sus premisas es tomar distancia, pero no siempre lo logra. “Hay ocasiones en que te involucras más de la cuenta, es algo inevitable. Los actores jugamos con los sentimientos y alguna vez me he sentido superada. Recuerdo que en 'Melissa P.' llegué a odiar a los hombres. Lo veía todo desde la óptica de mi personaje y me equivoqué, claro”. De hecho, se especuló con que había roto con su novio de aquel entonces por culpa de esta película.
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Mario Casas, su novio
Ahora sale con Mario Casas, el protagonista de 'El barco', en Antena 3, y actor de moda. Está enamoradísima y no esquiva las preguntas sobre él. “Es el hombre perfecto, no tiene ningún defecto. Me encanta que le miren por la calle. ¡Y no me extraña que lo hagan!”, declaró a una revista del corazón. Mario también se deshace en elogios: “Ella y Blanca Suárez son las mejores actrices de su generación”.
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Con los pies en el suelo
La relación también tiene inconvenientes, ya que ha aumentado el interés mediático hacia ella. “Hasta ahora me he sentido respetada, a ver qué pasa… Aceptaré las cosas como vengan y aprenderé a sobrellevarlas sin agobios”.
Es ambiciosa pero valora lo que tiene. “Gracias a mi familia y a mis amigos no he perdido el norte. Ellos son los más críticos y los que evitan que me crea lo que no soy”. Su madre es enfermera en un colegio de educación especial y ella compartió con los niños del centro su infancia. Hace unos meses nos mostró el trabajo que hace en el programa 'En movimiento con…'. Sobre el futuro, prefiere ir pasito a pasito, como ha hecho desde el principio, y ni siquiera se ha planteado probar en Hollywood: “Yo me veo más en Bollywood –bromea–. No sería la primera vez que aprendo un idioma en un mes. Me pasó con el italiano en 'Melissa P.'”. De momento ya tiene bastante con sacar a Aitor Luna de la cárcel.
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Una madre en prisión
Grabada en un plató de 3.000 metros cuadrados en San Sebastián de los Reyes, Madrid, La fuga cuenta con un presupuesto de unos 500.000 euros por episodio. La primera temporada consta de 13 capítulos y cerca de 200 personas trabajan para que todo salga perfecto. En el episodio del miércoles 1, una de las reclusas da a luz de manera inesperada. Como no están permitidos los vis a vis, todo indica que el padre podría ser un funcionario. Graus (Luis Iglesia) apremia a Reverte (Asier Etxeandía) para que descubra quién es.
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Plan frustrado
Mientras, Daniel (Aitor Luna) y Jota (María Vázquez) logran introducirse en los conductos de ventilación con la ayuda de Anna, pero allí se encontrarán con una sorpresa que no esperaban.
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Jornada de grabación
Así se llama la prisión de La fuga. Una plataforma petrolífera en el mar a la que Anna acude para rescatar a su marido Daniel. Supertele asistió a un día de grabación, y fue testigo de que todo está cuidado al milímetro. María y Jennifer Rope ensayan una escena mientras Koldo, uno de
los directores, corrige errores.
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Las maquetas de la serie
Entre medias, las maquilladoras se afanan en su trabajo. Llama la atención el túnel, fundamental en el desenlace. La serie está digitalizada por ordenador y se usan maquetas para las escenas en helicóptero y la vistas aéreas de la plataforma, delante de la que posa Asier Etxeandía .
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Camino inverso
La carrera de María Valverde ha seguido un camino inverso al
de otras actrices de su generación, que se iniciaron en la televisión y gracias a sus papeles pasaron al cine: “En mi caso, empecé la casa por el tejado”.
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Polifacética
Tras 'La flaqueza del bolchevique' y 'Melissa P.', cambió por completo de registro en el largometraje 'Los Borgia', donde a las órdenes de Antonio Hernández dio vida a la caprichosa Lucrecia. En 'El rey de la montaña' (2007) huyó junto a Leonardo Sbaraglia de los disparos de un psicópata. Ese mismo año hizo de Lola en 'El hombre de arena'. Y en 'La mujer del anarquista' aprendió lo que significó la Guerra Civil: “Fue un conflicto injusto y entre hermanos, que es lo peor”. Repitió temática con 'La mula', de Michael Radford, la adaptación de la novela de Juan Eslava Galán. La rodó en 2010, pero todavía está pendiente del estreno. Allí compartió reparto con Mario Casas, con quien coincidió de nuevo en 'Tres metros sobre el cielo', donde se enamoraron.
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Con el maestro Sacristán
Lo más reciente es 'Madrid, 1987', de David Trueba, una película en la que ha aprendido de José Sacristán, compañero de reparto. Ambos se han marchado a Utah, EE.UU., para promocionar el filme en el Festival de Sundance.