Raquel Sánchez Silva estrena un concurso de destreza en Cuatro
“El cubo será implacable”
En un plató futurista alienta a unos participantes que desafían a una máquina.
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Un cambio de registro
Del establo de Asturias al plató del futuro. Raquel Sánchez Silva debuta como presentadora de un concurso puro con ‘El cubo’, un sorprendente cruce entre ‘Uno para ganar’ y ‘La caja’ que refleja el siempre apasionante duelo entre el hombre y la máquina. Y en cuanto termine de grabar, retomará sus viajes por el mundo con ‘Perdidos en la tribu’ y ‘Supervivientes’.
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-Lo primero, la reglas. ¿Cuál es la mecánica?
-Cada concursante se enfrenta al todopoderoso cubo. Este plantea siete retos de dificultad creciente que ponen a prueba su agilidad, memoria, velocidad de reacción… Cuentan con nueve vidas y dos ayudas: una ronda de prueba y la simplificación de un reto.
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-¿Qué sienten entre esas seis paredes?
-Todo el arco iris de emociones. El cubo potencia miedos y fobias. Los concursantes han exteriorizado los sentimientos de impotencia, rabia y desconsuelo. Pero también la superación, estrategias de una inteligencia sobrecogedora y lágrimas de alegría.
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-¿Cómo defines la factura técnica?
-Alucinante. Nunca hemos visto una estructura de esta complejidad tecnológica en un plató. Impresiona porque parece que está completamente vivo, ¡lo digo en serio!
-¿Y tú cómo te relacionas con la máquina?
-Nos respetamos, pero yo estoy siempre de parte del concursante. El cubo me gusta pero es demasiado implacable, demasiado perfecto. Prefiero la humanidad de mis iguales.
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-Como dices en el anuncio… ¿Qué hay que tener para vencer a ‘El cubo’?
-Espíritu ganador, valentía, cierta tendencia al riesgo y las condiciones físicas y mentales afinadísimas.
-¿Tú has estado dentro?
-Solo una vez, pero no encerrada ni delante de un reto. Y aun así fue un agobio. Debe ser asfixiante.
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-¿En qué tipo de pruebas serías habilidosa?
-En general, soy un auténtico pato. Demasiado nerviosa. Y el descontrol es el arma principal de este artilugio .
-Te vemos bastante más glamourosa que en ‘Acorralados’. ¿Te apetecía lucirte?
-Yo me encontraba muy atractiva en el programa, aunque entiendo que el vestuario era difícil de asimilar. Aquí me veo más urbana, futurista.
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-¿Cómo es tu ritmo de trabajo?
-Vivo un momento muy exigente, la etapa más intensa de mi vida profesional. No me puedo quejar.
-Vuelta a Cuatro tras la aventura en Telecinco. ¿Quién ha cambiado más, tú o la cadena?
-Todos, el paso del tiempo repercute en mil aspectos. Es lo lógico. Regreso a una de mis casas, sí, un hogar que recuerdo con cariño.
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-¿Cuándo grabas ‘Perdidos en la tribu’?
-Aún no sé cuál será exactamente mi papel, pero creo que los viajes pertenecerán únicamente a las familias. Yo me quedaré esperándolos.
-¿Y qué pasa con ‘Supervivientes’? ¿Empieza a moverse ya la próxima edición?
-Espero que regresemos, a mí me encantaría repetir. El tiempo dirá cuáles son los planes. Yo, al menos de momento, tengo la ropa de verano guardada.
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Siete retos por 150.000 euros
Raquel Sánchez Silva invita al concursante a entrar en una estructura de cuatro metros cuadrados que testa a los concursantes. Han de encestar una pelota en un tubo, mantener varios objetos en equilibrio… A través de cámaras de alta definición se capta el más mínimo gesto o detalle. Si logran pasar las siete fases, ganan 150.000 euros.
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